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ESCRITOS CRISTÓBAL MOYA - CAMINO CON ALMA

 

Somos una oportunidad

 
Como todo ser-humano nací  de una madre y un padre.

Los dos pusieron lo que tenían en un acto de amor inconsciente. La Naturaleza asumió la responsabilidad, tomó el mando y la luz llegó a su destino. En ese templo se dio el encuentro, y la luz y la tierra una vez más, y a pesar  de la inconsciencia de los seres humanos, declararon amarse hasta el fin de los tiempos.

La misma Luz, el mismo encuentro, fugaz como el de dos amantes, separados por el momento, por la civilización, por las ideas, por la moral, por los tiempos…

De ese encuentro inconsciente nací yo. Una semilla más, en los campos de la Existencia, abandonada a los elementos, lluvia, nieve, frialdad, falta de valoración, de cuidados… Pero esa alianza de amor infinito sigue latiendo en mí, y cada día del mundo como un despertador, me llama y me dice.

“ESTAS VIVO”.

Eres un hijo de la Existencia, tus padres solamente pusieron sus cuerpos y desaparecieron en un orgasmo, pero por esa fisura, la Luz se coló y te bendijo:                               

HIJO DE LA LUZ Y LA TIERRA.

Crecí con la voz de mi madre en un oído, susurrándome con la superioridad de aquel que cree tener la razón: Tu padre es malo, no me quiere, es agresivo, orgulloso…

Y con la voz de mi padre en el otro oído, maldiciendo su suerte por haber caído en brazos de una mujer que no lo quiere, que no lo ama…

Sintiéndose ellos partes, separados, inseguros, no queridos…volvieron a grabar en mi ser la desdicha, el sufrimiento y la soledad.

En su inconsciencia. ¡No podían darse cuenta de lo que estaban haciendo con su bien amado hijo!

Mi vida transcurría viendo esa desdicha, su falta de amor, sus peleas eternas...

¡Sintiendo la frialdad del desamor!

¿Qué se podía esperar de mi? Que soy la suma de sus partes.

Como todos vosotros, me he sentido malo, no merecedor de la felicidad, mal hijo, mal padre, mal amante…la historia prosigue de manera invariable a lo largo de los siglos, y hombres y mujeres seguimos defendiendo territorios, posturas, ideas, argumentos según la moda y el momento.

¡Y mientras tanto nuestros hijos-as siguen creciendo bajo ese clima de dolor y desdicha!

¿Qué razones tenemos que sean tan importantes como para mantener esa oscuridad en torno nuestro?

Acaso, ¿Nuestros derechos?

Como resultado del eterno conflicto entre los derechos y la importancia personal, nacieron todas las guerras.

Mi cuerpo creció a pesar del dolor, mi mente se estructuró tomando como base lo que veía y lo que escuchaba y mi corazón se cerró no pudiendo vivir en esa falta de amor.

¡Pero ese latido en el corazón! Que me dice: ¡acaba con esos padres, con esa historia, no sigas en esa espiral de queja, de enfado, de desamor y cree en mí!, porque tú, eres el resultado de la alianza de la Tierra y el cielo, y no perteneces ni al uno, ni al otro. No tomes partido, no juegues a ese juego.

Tú eres Luz.

Para todos los hijos-as del mundo, para que sepan reconocerse en el laberinto del conflicto entre las partes y el desamor, y acepten la oportunidad de

                                                                                                  

                     SER……………………………..AMOR.

 

El Caminante