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¿QUÉ ES CAMINO CON ALMA?

 

UN CAMINO DESPROVISTO DE META que nos asienta en el presente y nos conduce al encuentro con nosotros mismos.

 
Todo es de vital importancia, todo sirve, todo ayuda, todo nos conduce y se transforma en nuestro camino.
 
Es importante la salud... el mantener sano nuestro cuerpo, nuestra mente y corazón, pero también es de gran valor la enfermedad, pues nos da la conciencia, la profundidad y un sentido, un valor que no teníamos cuando estábamos sanos.
 

Después de cada enfermedad como si de una iniciación se tratara, somos un poco más sabios.

 

Es importante que el amor esté presente en nosotros y en la vida que tenemos, pero no menos importante, el desamor, la separación, los conflictos, el colapso, la muerte... todo ello vivencias y experiencias que se dan en nosotros y alrededor de nosotros constantemente y que día a día nos arraigan, nos ajustan a una realidad que tiene que ver con la tierra en la que vivimos y nos transforman en seres más amables, más generosos, más terrenales.

 

Son buenos los valores, las buenas formas, pero sin descuidar nuestro mundo interior y la gran variedad de emociones, sentimientos, contradicciones, tendencias, patrones... que son destructivos y que continuamente ponen en tela de juicio la idea que tenemos de nosotros.

 
Es importante ser inteligente, autosuficiente, independiente, amoroso, creativo, sensible, simpático, etc... , pero sin dañar al alma, con juicios y metas poco realistas. Idealizaciones baratas que nos confunden y nos llevan a formular exigencias que nada tienen que ver con este cuerpo que siente, este corazón que sueña y esta mente que busca trascendencia.
 
Es bueno ser partícipe comprometido en esta sociedad en la que vivimos, pero sin perder los sueños propios, pues cada alma llega a este mundo a vivir su vida.
 
Estamos en un mundo donde queremos y veneramos lo bueno, la salud, la solidaridad, la justicia, el amor...; todo son grandes valores, pero nada más un lado del mundo, la realidad nos dice que debajo de "cómo nos gustaría" que fueran las cosas ¡existe otra realidad! que no podemos destruir, esconder o no tener en cuenta por resultar incómoda porque siempre ha estado ahí a lo largo de la historia de la humanidad.
 
Ahora este mundo en el cual vivimos muchos de nosotros se está sobreexplotando la idea y la imagen de la salud, el amor, la abundancia.
 

Como un lugar a donde llegar ¡otra meta! que nos vuelve a hacer más dependientes.

 
Otra cosa más por la que trabajar, por la que esforzarse, otro espacio para la frustración. ¡Ahora dependientes del bienestar! la salud se ha vuelto un comercio, un lugar a donde llegar, una promesa de felicidad.
 
Un mercado lleno de terapeutas y maestros espirituales recién nacidos que nos venden productos que no existen.
 
Pues la salud y la enfermedad van juntas, una requiere la presencia de la otra para existir.
 
Una persona sana no es una persona sin enfermedades ni conflictos y sin problemas, una persona sana es alguien que ha aprendido y aceptado la transitoriedad y la impermanencia de todo lo que existe y en base a eso se siente.
 
Resumiendo, no se trata de combatir, de ignorar, de idealizar sino de reconciliarnos con nuestra humanidad.
 
De aceptar que todos nos movemos entre la oscuridad y la luz, la enfermedad y la salud, los buenos propósitos y los egoístas, que hacen que cada uno sea como es, con sus más y sus menos. En esa humildad se mueve el alma, no muy alto, más bien a ras de suelo, tocando barro donde se dan la comprensión, empatía, cercanía, compromiso y todas esas cualidades que buscamos fuera de nosotros y que si prestamos atención a cada momento vivido nos daremos cuenta de que se nutren de eso que llamamos malo y de lo cual queremos huir.
 
Nuestras respuestas delante de lo que llamamos problemas nos hacen a cada momento. La realidad es un maestro, nos presenta el problema y nosotros en como actuamos crecemos como seres.
 

Construimos relaciones y un mundo basado en ideas poco realistas con demasiadas expectativas y exigencias, después en el día a día, los detalles, sensaciones, necesidades,etc... tiran por tierra esos ideales tan bien estructurados.

 
Tenemos que rescatar el fondo de las cosas pues la imagen no es más que una proyección del fondo y ese fondo está hecho de tierra, de pequeñas cosas.
 
El día a día y sus retos, nos dan el abono suficiente para crecer hacia dentro, encontrando lo oscuro, la raíz, la humanidad, para crecer luego hacia afuera y hacia arriba buscando el cielo y la luz.
 

CRISTÓBAL MOYA

ENERGIO - FISIO - TERAPEUTA DEL ALMA